Museo del Ferrocarril de Madrid

Coche-restaurante WR-3569


01/01/2013

Coche-restaurante WR-3569

Compagnie Internationale des Wagons-Lits et des Grands Express Européens (CIWL)

Año: 1930. Sociedad Española de Construcción Naval (Sestao, Vizcaya)

Pieza IG: 01276. Museo del Ferrocarril de Madrid


En 1872 el belga Georges Nagelmackers creó su primera compañía, refundada en 1876 como Compagnie Internationale des Wagons-Lits (CIWL) y germen de la que en 1884 pasaría a denominarse Compagnie Internationale des Wagons-Lits et des Grands Express Européens, iniciando el servicio en trenes internacionales, entre los que se encontraba el famoso Orient Express.

Esta compañía surgió con la finalidad de prestar los servicios de cama y restauración en los trenes expresos que circulaban en Europa. Para ello, utilizaría sus propios coches, intercalados en las composiciones habituales de estos trenes, y su propio personal a bordo. El mantenimiento y conservación de los vehículos, sus enseres y suministros, corrían a cargo de esta compañía, que establecía acuerdos con la administración ferroviaria de cada país para explotar estos servicios. En España, el primer coche-comedor de la CIWL circuló en 1888 en el tren Sud-expreso, que cubría el trayecto entre Madrid y Hendaya.

El coche-restaurante WR-3569 comenzó a prestar servicio el 25 de septiembre de 1930, siendo el último de una serie de ocho coches construidos totalmente en España por la Sociedad Española de Construcción Naval (SECN) en los astilleros del Nervión, con sede en Sestao. De construcción metálica, estaban destinados a circular por la Península, por lo que su caja era de gálibo ibérico. En origen, su distribución interior consistía en dos salones de 24 plazas cada uno –distribuidas en torno a mesas de cuatro comensales–, cocina y office. Contaba con calefacción individual de carbón y alumbrado eléctrico sistema “Stone”. Es el único coche de esta serie que conserva actualmente en su interior la decoración original de marquetería, cuyo motivo son las aves exóticas. En 1970 uno de los dos salones fue suprimido para instalar una barra, y con esta distribución continuó prestando servicio hasta 1983, siendo su último destino el expreso Rías Altas, que circulaba entre Madrid y La Coruña.

Cinco años después de abrir sus puertas, el Museo del Ferrocarril de Madrid se planteó utilizar este coche como cafetería del Museo. Para adaptarlo a este nuevo uso, fue necesario acometer una restauración integral del vehículo, trabajo que fue realizado in situ por el equipo de restauración del Museo a lo largo del primer semestre de 1990. Desde entonces, el servicio de cafetería del Museo se presta en el interior de este histórico coche, que, además, ha sido utilizado para el rodaje de muchos largometrajes y series de televisión, así como para innumerables sesiones fotográficas y spots publicitarios.